La resequedad puede deberse a distintos factores; no tiene una sola causa. Puede estar relacionada con el entorno, los hábitos de styling o incluso con la genética, y todo esto influye en que el cabello pierda hidratación.
Algunas de las causas más comunes son lavar el cabello con demasiada frecuencia o usar un shampoo inadecuado, el exceso de herramientas de calor, las condiciones climáticas y ciertos factores hereditarios.
Identificar qué está provocando la resequedad es clave para encontrar la solución adecuada. Por ejemplo, el cabello seco por el uso constante de herramientas térmicas necesita un enfoque distinto al que se reseca en temporadas de bajas temperaturas. Revisa tu rutina de cuidado, tu estilo de vida y considera la época del año; esto te ayudará a detectar la causa principal.